sé que andas en alguna parte, que quizá otros ojos te estén mirando en estos momentos de manera un tanto especial (tú siempre miras de manera especial), que quizá los tuyos y los suyos compartan algo más que un sol de medianoche.
puede que los míos te busquen y no te encuentren. pero te encontrarán.
sé que no puedes estar muy lejos, que no has podido irte para no regresar jamás. volverás, que las huellas de tus dedos no sobrevivirán si no hay nadie que las lea, que las palpe para no olvidarlas jamás, para no dejarte escapar.
puede que las huellas de los míos no estén siendo descifradas. pero lo serán.
no puedo ponerte nombre de persona, aunque quisiera, pero sé que pronto también podré llamarte por tu nombre, y por el suyo...porque eres lo más grande...
lunes, 25 de agosto de 2008
domingo, 3 de agosto de 2008
sin saber por qué
ayer fue un día de esos en los que de repente, y sin saber por qué, distintos hechos ocurrieron en el mismo momento haciendo que el tiempo se parase. el encontrarme sola en casa, con tiempo para pensar. el recibir las palabras de tres amigos del mismo grupo, amigos que no puedo ver día a día, pues cada uno se encuentra en una parte del mundo. hubo palabras sentidas, palabras proponiendo nuestro reencuentro, palabras de una de ellas recordándome que ayer, justo ayer, hacía un año que nos conocimos, un año de que una de las experiencias más importantes de mi vida comenzase. y ahora, un año después, queda ya muy atrás, aunque el recuerdo siga vivo. y también volví a sentir la necesidad de levantarme a escribir sentimientos cuando estaba casi dormida, lo cual no me pasaba desde hacía meses.
ayer también me volví a acordar de ti, después de un cierto tiempo. otra vez la casualidad quiso que encontrase una actualización tuya en el fotolog, después de casi un año sin actualizar, después de mucho tiempo sin revivir. el ver tu mirada de nuevo no me dejó indiferente, me hizo sentir algo que no sé muy bien explicar, pues tampoco puedo decir que fuera lo que sentía antes cada vez que te veía en alguna foto.
unos días antes se cumplió un año desde aquel mágico día en el que compartimos prácticamente todas las fases del día, la mañana, el mediodía, el atardecer, el anochecer, y el amanecer si hubiésemos hecho caso a nuestras ganas del otro, aunque casi lo vivimos juntos pues estuvimos hablando casi toda la noche, mientras yo hacía la maleta y me preparaba para mi marcha, mientras tú entendías, según decías, que me marchara, pero te tocaba hondo mi partida.
fue hace un año cuando nos separamos y, creo y espero que inconscientemente, todo empezó a cambiar. te alejaste (no sé si para siempre) porque no soportabas el tenerme tan lejos, 2500km que soñamos muchas veces en recorrer cualquiera de los dos para reencontrarnos, 2500km que no consiguieron apagar mi llama. se apagó por otras razones, no por la distancia.
no me arrepiento de nada, pues nunca me he arrepentido de mis decisiones porque, como alguien me enseñó una vez, vale más arrepentirse de lo que haces que no de lo que no has hecho. sin embargo, a veces me da por pensar si, en aquel momento, hubiese cambiado la decisión que había tomado meses antes y hubiese decidido quedarme contigo, las cosas hubiesen cambiado de la misma manera. sé que igual no hubiese sido, habríamos vivido muchos más momentos juntos, nos habríamos conocido un poco (o bastante) más, quizá seguiríamos juntos (o quizá no), pero también me hubiese perdido muchas otras cosas que he vivido y aprendido solo por el hecho de no estar contigo, por lo que no puedo arrepentirme de haberme ido aquel día. tampoco puedo, ni quiero, culparnos de nada; ni a ti por actuar de aquella manera, ya que fue unida a mi decisión, ni a mi por hacer lo que debía, pues era algo que llevaba años buscando, una oportunidad.
hoy por hoy, tengo muy claro que las oportunidades sólo vienen una vez, más adelante vendrán otras, diferentes (éso seguro), pero las que vienen lo hacen de manera única.
hace un año, me surgieron dos oportunidades muy importantes para mí, por no decir las más importantes, un amor y un trabajo. tuve que decantarme por una de ellas. normalemente me dejo llevar por el corazón, en aquella ocasión también lo hice, pues aunque elegí el trabajo me llevé al amor conmigo, a pesar de la distancia seguimos juntos por un tiempo. no sé qué hubiera pasado de haberme quedado con la otra, éso ya me da igual. sé lo que pasó por hacer lo que en ese momento creía que era lo correcto, y como confío en el amor sé que volverá, aunque sea con otro cuerpo.
y, sin saber por qué, hoy te he vuelto a nombrar...
ayer también me volví a acordar de ti, después de un cierto tiempo. otra vez la casualidad quiso que encontrase una actualización tuya en el fotolog, después de casi un año sin actualizar, después de mucho tiempo sin revivir. el ver tu mirada de nuevo no me dejó indiferente, me hizo sentir algo que no sé muy bien explicar, pues tampoco puedo decir que fuera lo que sentía antes cada vez que te veía en alguna foto.
unos días antes se cumplió un año desde aquel mágico día en el que compartimos prácticamente todas las fases del día, la mañana, el mediodía, el atardecer, el anochecer, y el amanecer si hubiésemos hecho caso a nuestras ganas del otro, aunque casi lo vivimos juntos pues estuvimos hablando casi toda la noche, mientras yo hacía la maleta y me preparaba para mi marcha, mientras tú entendías, según decías, que me marchara, pero te tocaba hondo mi partida.
fue hace un año cuando nos separamos y, creo y espero que inconscientemente, todo empezó a cambiar. te alejaste (no sé si para siempre) porque no soportabas el tenerme tan lejos, 2500km que soñamos muchas veces en recorrer cualquiera de los dos para reencontrarnos, 2500km que no consiguieron apagar mi llama. se apagó por otras razones, no por la distancia.
no me arrepiento de nada, pues nunca me he arrepentido de mis decisiones porque, como alguien me enseñó una vez, vale más arrepentirse de lo que haces que no de lo que no has hecho. sin embargo, a veces me da por pensar si, en aquel momento, hubiese cambiado la decisión que había tomado meses antes y hubiese decidido quedarme contigo, las cosas hubiesen cambiado de la misma manera. sé que igual no hubiese sido, habríamos vivido muchos más momentos juntos, nos habríamos conocido un poco (o bastante) más, quizá seguiríamos juntos (o quizá no), pero también me hubiese perdido muchas otras cosas que he vivido y aprendido solo por el hecho de no estar contigo, por lo que no puedo arrepentirme de haberme ido aquel día. tampoco puedo, ni quiero, culparnos de nada; ni a ti por actuar de aquella manera, ya que fue unida a mi decisión, ni a mi por hacer lo que debía, pues era algo que llevaba años buscando, una oportunidad.
hoy por hoy, tengo muy claro que las oportunidades sólo vienen una vez, más adelante vendrán otras, diferentes (éso seguro), pero las que vienen lo hacen de manera única.
hace un año, me surgieron dos oportunidades muy importantes para mí, por no decir las más importantes, un amor y un trabajo. tuve que decantarme por una de ellas. normalemente me dejo llevar por el corazón, en aquella ocasión también lo hice, pues aunque elegí el trabajo me llevé al amor conmigo, a pesar de la distancia seguimos juntos por un tiempo. no sé qué hubiera pasado de haberme quedado con la otra, éso ya me da igual. sé lo que pasó por hacer lo que en ese momento creía que era lo correcto, y como confío en el amor sé que volverá, aunque sea con otro cuerpo.
y, sin saber por qué, hoy te he vuelto a nombrar...
jueves, 24 de julio de 2008
el ciclo (o ciclos) de la vida
tendemos a pensar que los cambios son malos, que que toda tu rutina cambie total,o parcialmente, no puede tener ningún sentido. pero lo tiene, es cierto que en un principio descoloca bastante, en ocasiones, pero todo ocurre por algo. quizá hoy no lo entiendas, no sepas encajar los palos de la vida, los fracasos, las decisiones que otras personas toman sin tenerte en cuenta, afectándote mucho más si cabe; pero de todo ello se aprende, es más, no sé por qué solemos aprender más de las cosas "malas" (o que no salen cómo nosotros quisiéramos), que de las que van sobre ruedas; será precisamente por éso, porque ante lo que no nos cuesta esfuerzo alguno pasamos como si nada.
sin embargo de ciclos está llena la vida y los ciclos se llaman así por algo, y pasar de uno a otro requiere un cambio, por mínimo que sea...
unos ciclos duran meses, años, otros tan solo días, horas. a veces esos ciclos más cortos forman parte de otro más duradero, otras veces son tan intensos, tan significativos que ellos por sí solos se valen para constituir una etapa de tu vida.
yo podría decir que mi último ciclo cambió, evolucionó en otro (me cuesta demasiado decir que se cerró) hace un mes, cuando cerré la puerta de la casa desde la que he soñado y vivido durante un año. dentro de ese periodo de tiempo he pasado por distintas etapas, unas mejores, otras peores, pero de todas ellas he aprendido muchísimo y, aunque en ocasiones pensé en tirar la toalla, aguanté, y esa decisión ha sido la que más me ha enseñado en mi vida, porque a partir de decidir quedarme y tirar del carro ha sido cuando empecé a ser consciente de lo que ello conllevaba, de los aprendizajes que estaba viviendo.
días antes de partir a Dinamarca, lugar en el que he vivido el año del que hablaba, empezó otro ciclo que sin duda cambió mi vida, al menos por un tiempo, no sé si para siempre. posiblemente ha sido uno de los ciclos que más me ha marcado y que me marque nunca, porque llevaba tatuada la palabra amor con letras gruesas, y el amor es un pilar en mi vida (como supongo que le ocurre a casi todo el mundo). no sé exactamente en qué momento se cerró ese ciclo, a veces (muchas) siento que sigue abierto, que aún existe un último capítulo en aquella historia, que quizá sea el primero de otro nuevo ciclo. pero eso no lo sabré de momento.
y todo este rollo venía porque esta mañana, que parecía que sería una más, igualita prácticamente al resto de mañanas del mes de julio, una llamada ha creado un nuevo ciclo, esta vez de los cortos, aunque quién sabe.
parece que la historia se repite, pues volveré un verano más a la misma ciudad que hace tres años, cuando una adolescente con ansias de locuras pero con pocas a sus espaldas y muchos miedos, se lanzaba a la aventura de irse a trabajar a otra gran ciudad, Barcelona. ahora, tres años después, con unas cuantas locuras realizadas, aún con miedos (aunque puede que alguno menos) y más responsabilidades, vuelvo a la misma ciudad, al mismo trabajo, supongo que con la misma gente, con los mismos (o parecidos) hábitos, a la misma casa. eso sí, con las mismas ganas, o más, y dispuesta a seguir creando ciclos.
y mientras... pensando y decidiendo cuál será el próximo, pues lo habrá, éso siempre...
[siento todo este rollo]
sin embargo de ciclos está llena la vida y los ciclos se llaman así por algo, y pasar de uno a otro requiere un cambio, por mínimo que sea...
unos ciclos duran meses, años, otros tan solo días, horas. a veces esos ciclos más cortos forman parte de otro más duradero, otras veces son tan intensos, tan significativos que ellos por sí solos se valen para constituir una etapa de tu vida.
yo podría decir que mi último ciclo cambió, evolucionó en otro (me cuesta demasiado decir que se cerró) hace un mes, cuando cerré la puerta de la casa desde la que he soñado y vivido durante un año. dentro de ese periodo de tiempo he pasado por distintas etapas, unas mejores, otras peores, pero de todas ellas he aprendido muchísimo y, aunque en ocasiones pensé en tirar la toalla, aguanté, y esa decisión ha sido la que más me ha enseñado en mi vida, porque a partir de decidir quedarme y tirar del carro ha sido cuando empecé a ser consciente de lo que ello conllevaba, de los aprendizajes que estaba viviendo.
días antes de partir a Dinamarca, lugar en el que he vivido el año del que hablaba, empezó otro ciclo que sin duda cambió mi vida, al menos por un tiempo, no sé si para siempre. posiblemente ha sido uno de los ciclos que más me ha marcado y que me marque nunca, porque llevaba tatuada la palabra amor con letras gruesas, y el amor es un pilar en mi vida (como supongo que le ocurre a casi todo el mundo). no sé exactamente en qué momento se cerró ese ciclo, a veces (muchas) siento que sigue abierto, que aún existe un último capítulo en aquella historia, que quizá sea el primero de otro nuevo ciclo. pero eso no lo sabré de momento.
y todo este rollo venía porque esta mañana, que parecía que sería una más, igualita prácticamente al resto de mañanas del mes de julio, una llamada ha creado un nuevo ciclo, esta vez de los cortos, aunque quién sabe.
parece que la historia se repite, pues volveré un verano más a la misma ciudad que hace tres años, cuando una adolescente con ansias de locuras pero con pocas a sus espaldas y muchos miedos, se lanzaba a la aventura de irse a trabajar a otra gran ciudad, Barcelona. ahora, tres años después, con unas cuantas locuras realizadas, aún con miedos (aunque puede que alguno menos) y más responsabilidades, vuelvo a la misma ciudad, al mismo trabajo, supongo que con la misma gente, con los mismos (o parecidos) hábitos, a la misma casa. eso sí, con las mismas ganas, o más, y dispuesta a seguir creando ciclos.
y mientras... pensando y decidiendo cuál será el próximo, pues lo habrá, éso siempre...
[siento todo este rollo]
jueves, 17 de julio de 2008
cuestión de prioridades
sentirse bien es una cuestión de prioridades. cuando te marcas altos objetivos, muchas veces inalcanzables, puede surgir una sensación de pérdida de tiempo, de sentirse inútil por no poder siquiera alcanzar lo que se quiere. sin embargo, cuando te propones disfrutar de cada pequeño paso, de cada pequeño detalle, de cada pequeño obstáculo superado que, a la larga, nos hará superar otros mayores, es entonces cuando uno se siente bien, lleno.
viernes, 20 de junio de 2008
qué raro es esto...
derepente un día te despiertas en otra cama, la tuya, esa que hace tiempo cambiaste por otra, la recuperas y te sientes rara y bien a partes iguales. te asomas al balcón y la gente que pasea por la calle habla un lenguaje que entiendes perfectamente. buscas cualquier cosa en la cocina y te equivocas de cajón, esperas encontrarlo dónde estaba la última vez que lo buscaste, pero de eso hace ya mucho tiempo, más bien hay mucha distancia, pues ya no es la misma casa, ya no es la vida que has vivido los últimos meses, ya no la compartes con la misma gente, ¿dónde se habrán metido? y descubres que cada una de las personas con las que hacías tu vida hasta tan sólo unas horas antes comienza un nuevo camino de forma independiente. te da pena porque sabes que nada será nunca lo mismo, no volvereis a compartir el mismo techo, ni los mismos planes. pero te da alegría saber que el mundo es más pequeño de lo que creías, que unas veces por casualidad y otras a propósito, volverás a cruzarte con ellas; alegría también por saber que tienes nuevas personas en tu vida con las que volverte a cruzar, que juntos habeis creado fuertes lazos. inseparables.
toda esa alegría no evita que siga siendo raro. el pensar en un pasado cercano y verlo tan lejano ya, pero a la vez sentirlo presente. que todo sea más fácil de lo que parecía que sería cuando estabas tan lejos y te planteabas este momento.
es tan raro caminar por inercia por lugares que no pisabas desde hacía mucho tiempo, algunos incluso nunca los llegaste a pisar, y sin embargo, ahora te resulta todo tan familiar, que cuesta creerlo.
supongo que esto se debe a que las ciudades siguen dentro de ti por siempre, como si alguien hubiese dibujado alguna vez un mapa de ellas en tu interior y no se borrase nunca.
toda esa alegría no evita que siga siendo raro. el pensar en un pasado cercano y verlo tan lejano ya, pero a la vez sentirlo presente. que todo sea más fácil de lo que parecía que sería cuando estabas tan lejos y te planteabas este momento.
es tan raro caminar por inercia por lugares que no pisabas desde hacía mucho tiempo, algunos incluso nunca los llegaste a pisar, y sin embargo, ahora te resulta todo tan familiar, que cuesta creerlo.
supongo que esto se debe a que las ciudades siguen dentro de ti por siempre, como si alguien hubiese dibujado alguna vez un mapa de ellas en tu interior y no se borrase nunca.
jueves, 12 de junio de 2008
y cuando decir adiós se antoja imposible
nunca me han gustado las despedidas; son un momento de la vida en el que nunca sé qué decir, me quedo en blanco.
"nos vemos a la vuelta", suelo decir cuando sé que es temporal. y ahora, sólo ahora, me doy cuenta de lo fácil que resultaba decir aquella frase. lo difícil es hablar cuando sabes que no volverás a ese lugar, que la gente de la que te despides tampoco lo hará, y que ese lugar dejará de ser lo que es porque el día que vuelvas, si es que lo haces, habrá cambiado tanto que ya no verás caras conocidas, sólo te cruzarás con recuerdos de lo que fue y dejó de ser.
es por eso que no me gusta volver a los lugares en los que he sido feliz, porque prefiero quedarme con aquel bonito recuerdo antes que taparlo con otros nuevos, aunque sean también buenos. pero todo depende de la compañia, pues si se vuelve con las mismas personas puede llegar a ser mucho mejor si cabe.
quizá esta vez lo mejor sea volverse a despedir como si fuéramos a vernos a la vuelta de las navidades o de cualquiera de nuestros viajes.
"nos vemos, pues, a la vuelta, hermanos"
"nos vemos a la vuelta", suelo decir cuando sé que es temporal. y ahora, sólo ahora, me doy cuenta de lo fácil que resultaba decir aquella frase. lo difícil es hablar cuando sabes que no volverás a ese lugar, que la gente de la que te despides tampoco lo hará, y que ese lugar dejará de ser lo que es porque el día que vuelvas, si es que lo haces, habrá cambiado tanto que ya no verás caras conocidas, sólo te cruzarás con recuerdos de lo que fue y dejó de ser.
es por eso que no me gusta volver a los lugares en los que he sido feliz, porque prefiero quedarme con aquel bonito recuerdo antes que taparlo con otros nuevos, aunque sean también buenos. pero todo depende de la compañia, pues si se vuelve con las mismas personas puede llegar a ser mucho mejor si cabe.
quizá esta vez lo mejor sea volverse a despedir como si fuéramos a vernos a la vuelta de las navidades o de cualquiera de nuestros viajes.
"nos vemos, pues, a la vuelta, hermanos"
miércoles, 11 de junio de 2008
y cuando llueve sobre mojado...
... y una ráfaga de viento amenaza con llevárselo todo por delante
es en ese momento, justo en ese,
cuando hay que volar con el paragüas,
protegerse contra el frío,
arroparse con sonrisas
y abrigarse con abrazos
es en ese momento, justo en ese,
cuando hay que volar con el paragüas,
protegerse contra el frío,
arroparse con sonrisas
y abrigarse con abrazos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)