Necesitaba desconectar y me ha bastado un solo día para redescubrirme pensando en ti, para volver a darme cuenta de que te quiero a mi lado, de que no soy lo mismo sin ti, de que echo de menos estar en tus brazos.
Pequeñas discusiones que no llevan a nada se empeñan en distanciarnos; discusiones que ni siquiera lo son porque no son más que distintas formas de ver y decir lo mismo. Situaciones que me niego a que se interpongan entre nosotros, a que me alejen de ti ahora que te tengo tan cerca.
Emociones a flor de piel constántemente.
Miedos, muchos miedos.
Miedo a que se acabe la chispa, a no saber reaccionar a tiempo, a no encontrar soluciones, a que estas sean pasajeras o no sean eficaces. Miedo a la distancia, a vivir sin el otro, a no saber hacer las cosas bien, a que todo se torne mal. Miedo a fracasar, a defraudar.
Miedos, y presiones, muchas presiones.
Presión por hacerlo todo de manera que guste al otro; por que todo sea perfecto. Presión por que todo sea como en un cuento, sin bajadas ni bajones. Presión no hacer daño, por sonreír siempre. Presión por no fracasar, por no defraudar.
Ganas e ilusión pausadas; pero no por ello menores.
Bloqueos. Agobios.
Saber que se quiere, pero no saber cómo hacerlo. Impaciencia por descubrirlo YA. Paciencia ansiada.
Y al final de todo, la misma conclusión de siempre:
Querer tenernos siempre. Quererte para siempre.
(PD: Todo esto debido a lo sucedido el jueves día 23 de julio)
domingo, 26 de julio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
¿Por qué no escribir de ti?
¿Por qué escribir de penas y corazones malheridos?
De llantos, de días grises, de cosas que cambiarías,
de deseos, de anhelos.
¿Por qué hablar del pasado?
De épocas que creíamos mejores,
de sentimientos lejanos, los cuales añoramos,
de personas que estuvieron cerca y ya no lo están,
de caricias que ya nunca más volverán.
¿Por qué no centrarse en el presente?
En el momento en que nos cruzamos,
en mi sonrisa resurgida de sus propias cenizas,
en el brillo de nuestros ojos,
en los abrazos, las miradas,
las palabras que intercambiamos.
¿Por qué no escribir de alegrías?
Del color de tus ojos, de la fuerza que me regalas,
del calor de tus abrazos, de mi risa nerviosa cada vez que me miras.
De los planes, de las ganas,
de la ilusión de estar contigo.
Y así podría continuar un buen rato
porque has venido para dar sentido a todo lo que no lo tenía,
para llenar mis días de alegrías.
Gracias, pequeño!
De llantos, de días grises, de cosas que cambiarías,
de deseos, de anhelos.
¿Por qué hablar del pasado?
De épocas que creíamos mejores,
de sentimientos lejanos, los cuales añoramos,
de personas que estuvieron cerca y ya no lo están,
de caricias que ya nunca más volverán.
¿Por qué no centrarse en el presente?
En el momento en que nos cruzamos,
en mi sonrisa resurgida de sus propias cenizas,
en el brillo de nuestros ojos,
en los abrazos, las miradas,
las palabras que intercambiamos.
¿Por qué no escribir de alegrías?
Del color de tus ojos, de la fuerza que me regalas,
del calor de tus abrazos, de mi risa nerviosa cada vez que me miras.
De los planes, de las ganas,
de la ilusión de estar contigo.
Y así podría continuar un buen rato
porque has venido para dar sentido a todo lo que no lo tenía,
para llenar mis días de alegrías.
Gracias, pequeño!
martes, 28 de abril de 2009
y de repente se hace de día
Paseas sin saber muy bien por dónde pisas, cuáles son tus pasos. Te arrastras, mentalmente, a tiempos mejores en los que te ves sonreir sin excusa aparente. Bajas por montes perdidos y te cuesta trepar a las nubes.
Sigues caminando, tu no te paras; esa es una de las pocas cosas que recuerdas que funciona; y no lo olvidas. Sin embargo, tus miedos van por delante tuyo, te impiden ver más allá de tus propios pies. Haces amagos por soltar una carcajada de vez en cuando para creerte más fuerte que ellos, pero cada vez que lo intentas te das cuenta de que ya no suenan como antaño, se han vuelto más monótonas, sin tantos altibajos; lo cual ya no sabes hasta qué punto es bueno o es malo.
¿Izquierda o derecha? Dudas; en ocasiones, incluso pierdes el norte. Por un momento decides olvidarte de todo, sumirte en un estado de vacío en el que ni sentir ni padecer, pero se hace imposible.
Recuerdas, y te preguntas qué te llevó a esa situación, por qué te sientes como si no tuvieras sangre en las venas, como si te faltasen tantas cosas, o te sobrasen exigencias. ¿Será cierto?, ¿te exiges demasiado?, si sólo quieres ser feliz, no puede ser tanto... Entonces comprendes que tampoco es que no seas feliz, sino que alguien se ha llevado esos picos de locura que antes te acompañaban, ese halo ilusorio que iba contigo a todas partes.
No comprendes nada; y, en un momento de despiste, cierras los ojos. Cuando los vuelves a abrir descubres que es un nuevo día, completamente diferente al anterior, aunque no sabes cómo ni cuándo se produjo ese gran cambio. No estás solo en el camino, mires dónde mires hay una persona que te anima a cada paso, es más, te muestra nuevas opciones que antes ni siquiera veías porque habías decidido ponerte una túnica que te impedía verlo bien, verte bien. Y, de repente, inconsciente del por qué, te descubres a ti mismo sonriendo, con ganas de enfrentarte a tus miedos, y te apetece hacer locuras...
Así que te lanzas, no lo piensas, ya habrá tiempo de dudar, ahora es hora de arriesgar.
[Estado actual: Arriesgando, cargada de ilusión y con la sonrisa puesta]
Sigues caminando, tu no te paras; esa es una de las pocas cosas que recuerdas que funciona; y no lo olvidas. Sin embargo, tus miedos van por delante tuyo, te impiden ver más allá de tus propios pies. Haces amagos por soltar una carcajada de vez en cuando para creerte más fuerte que ellos, pero cada vez que lo intentas te das cuenta de que ya no suenan como antaño, se han vuelto más monótonas, sin tantos altibajos; lo cual ya no sabes hasta qué punto es bueno o es malo.
¿Izquierda o derecha? Dudas; en ocasiones, incluso pierdes el norte. Por un momento decides olvidarte de todo, sumirte en un estado de vacío en el que ni sentir ni padecer, pero se hace imposible.
Recuerdas, y te preguntas qué te llevó a esa situación, por qué te sientes como si no tuvieras sangre en las venas, como si te faltasen tantas cosas, o te sobrasen exigencias. ¿Será cierto?, ¿te exiges demasiado?, si sólo quieres ser feliz, no puede ser tanto... Entonces comprendes que tampoco es que no seas feliz, sino que alguien se ha llevado esos picos de locura que antes te acompañaban, ese halo ilusorio que iba contigo a todas partes.
No comprendes nada; y, en un momento de despiste, cierras los ojos. Cuando los vuelves a abrir descubres que es un nuevo día, completamente diferente al anterior, aunque no sabes cómo ni cuándo se produjo ese gran cambio. No estás solo en el camino, mires dónde mires hay una persona que te anima a cada paso, es más, te muestra nuevas opciones que antes ni siquiera veías porque habías decidido ponerte una túnica que te impedía verlo bien, verte bien. Y, de repente, inconsciente del por qué, te descubres a ti mismo sonriendo, con ganas de enfrentarte a tus miedos, y te apetece hacer locuras...
Así que te lanzas, no lo piensas, ya habrá tiempo de dudar, ahora es hora de arriesgar.
[Estado actual: Arriesgando, cargada de ilusión y con la sonrisa puesta]
sábado, 28 de febrero de 2009
Otra gran pérdida...
Qué injusta es la vida...
No entiendo por qué las personas que más luchan por vivir, las que más disfrutan de cada pequeño detalle, aquellas que valoran como si fuesen lo más grande lo que para otros no es más que un momento más, son las que se tienen que morir antes, con toda una vida por delante; aunque también con toda una vida por detrás, eso es lo que os caracteriza, la vida que habéis tenido...
Dos pérdidas de dos seres muy grandes en menos de un año hace que te plantees muchas cosas, que te entren muchos miedos, pero también te hacen ver lo rápido que pasa la vida, que tenemos que aprovecharla al máximo y no pensar más de dos segundos el siguiente paso, porque quizá cuando quieras darlo sea demasiado tarde. Te entran ganas de hacer todo lo que quieres, pero a la vez hay algo que te frena por miedo a lanzarte demasiado deprisa y que te pase lo mismo.
Quisiera mandarte un abrazo enorme a ti, Judith, por ser la estrella que más brilla en el cielo, por enseñarnos tanto, por transmitirnos tanto con esa mirada tuya que se comía el mundo de una sola pasada, con esas ganas por vivir que no abandonaste ni en tu último segundo de vida, estoy segura...
Te quiero dar las gracias por haber existido, por haberme demostrado que los problemas no existen cuando lo que cuenta es seguir viviendo. Gracias por haberme sacado sonrisas siempre y por cada conversación, todas sabias y gratificantes.
Nunca te olvidaré Judito, cuídanos desde donde estés y cuidaos mucho Pablas y tu, que sé que estaréis disfrutando de nuevo de momentos compartidos, compartiendo también todos los momentos que desde aquí vivimos los que os echamos de menos, los que tenemos un trocito de nuestros corazones que lleva vuestro nombre, vuestras ganas por vivir.
Gracias. Hasta siempre amigos.
No entiendo por qué las personas que más luchan por vivir, las que más disfrutan de cada pequeño detalle, aquellas que valoran como si fuesen lo más grande lo que para otros no es más que un momento más, son las que se tienen que morir antes, con toda una vida por delante; aunque también con toda una vida por detrás, eso es lo que os caracteriza, la vida que habéis tenido...
Dos pérdidas de dos seres muy grandes en menos de un año hace que te plantees muchas cosas, que te entren muchos miedos, pero también te hacen ver lo rápido que pasa la vida, que tenemos que aprovecharla al máximo y no pensar más de dos segundos el siguiente paso, porque quizá cuando quieras darlo sea demasiado tarde. Te entran ganas de hacer todo lo que quieres, pero a la vez hay algo que te frena por miedo a lanzarte demasiado deprisa y que te pase lo mismo.
Quisiera mandarte un abrazo enorme a ti, Judith, por ser la estrella que más brilla en el cielo, por enseñarnos tanto, por transmitirnos tanto con esa mirada tuya que se comía el mundo de una sola pasada, con esas ganas por vivir que no abandonaste ni en tu último segundo de vida, estoy segura...
Te quiero dar las gracias por haber existido, por haberme demostrado que los problemas no existen cuando lo que cuenta es seguir viviendo. Gracias por haberme sacado sonrisas siempre y por cada conversación, todas sabias y gratificantes.
Nunca te olvidaré Judito, cuídanos desde donde estés y cuidaos mucho Pablas y tu, que sé que estaréis disfrutando de nuevo de momentos compartidos, compartiendo también todos los momentos que desde aquí vivimos los que os echamos de menos, los que tenemos un trocito de nuestros corazones que lleva vuestro nombre, vuestras ganas por vivir.
Gracias. Hasta siempre amigos.
domingo, 18 de enero de 2009
Cita famosas sobre la vida...
- Nunca pienso en el futuro, ya llegará (Albert Heinstein)
- Ser feliz no es conseguir lo que deseas, es desear lo que tienes (Garth Brooks)
- Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita (Anónimo )
- Por que contentarnos con vivir a rastras cundo sentimos el anhelo de volar (Hellen A. Keller)
- Los imposibles de hoy serán posibles mañana (Konstantin Tsiolkovsky)
- La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro,ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse (Jean Jacques Rousseau (1712-1778); escritor y filósofo francés)
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- Ser feliz no es conseguir lo que deseas, es desear lo que tienes (Garth Brooks)
- Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita (Anónimo )
- Por que contentarnos con vivir a rastras cundo sentimos el anhelo de volar (Hellen A. Keller)
- Los imposibles de hoy serán posibles mañana (Konstantin Tsiolkovsky)
- La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro,ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse (Jean Jacques Rousseau (1712-1778); escritor y filósofo francés)
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jueves, 18 de diciembre de 2008
La Musa de la Biblioteca
Aquí viene la "sorpresa", el viernes pasado me presenté a mi primer concurso literario... quería esperar a saber el resultado, pero me adelanto, ya os diré cuál ha sido... Espero que os guste...
"Cuentan las malas lenguas que la vieron vagar por las calles de Madrid tiempo atrás. La verdad, su verdad, era que desde que había perdido a su marido se encontraba sumergida en un estado de inconsciencia que no le permitía establecerse un futuro, ni siquiera un presente. Su rutina se basaba en permanecer en cama hasta bien entrada la tarde, debido en gran medida a la somnolencia provocada por el vacío instaurado en el lado derecho de la cama. Un vacío que no conseguiría llenar nunca. O eso era lo que pensaba por aquel entonces.
Cada día se repetía la misma historia, el mismo final. Despejarse de los malos sueños le costaba demasiado, aquellas pesadillas le dificultaban mucho el dormir, por miedo a verse al otro lado, en alguna parte, llorando su ausencia; o lo que era peor, verle a él, haciendo alguna de las actividades que solía hacer en vida. Ese mismo miedo era el que le hacía despertarse repetidas veces a lo largo de la noche para descubrir que lo que estaba viviendo no era más que un sueño; un sueño demasiado esperado.
Cuando por fin conseguía levantarse, se limitaba a engañar a su estómago con cualquier comida rápida que encontrase en la nevera. La verdad que ya ni siquiera dedicaba tiempo a cocinar; su marido se había llevado con él todas sus ilusiones, todas sus ganas de hacer cosas, incluso su paciencia para dedicar horas y horas innovando recetas. Ya no tenía sentido, pues ya no tenía a nadie a quien cocinar; él nunca más probaría sus recetas. Esa dejadez era la causa de su pérdida de peso; ya ni siquiera se miraba al espejo para comprobar su estado; ya no le importaba su aspecto, ni siquiera su salud.
Sólo había un motivo para salir a la calle a diario, y ese era el paseo revitalizador por el Madrid de los Austrias, por aquellas calles por las que solían pasear juntos, cogidos de la mano.
Aquel 26 de noviembre, aunque ella no lo sabía, marcaría un nuevo comienzo. Dos horas eran las que llevaba caminando por las calles de siempre, buscando recuerdos, encontrando sonrisas, desprendiendo alguna lágrima también. Sin embargo, había algo en el ambiente que la impedía volverse a casa. En un momento dado, pasó por delante de una pequeña tienda de libros de segunda mano y una imagen se le vino a la memoria.
Un día del invierno anterior, habían estado juntos en ese mismo lugar; su marido se había detenido ante aquel escaparate al descubrir un libro que le llamó la atención. “Mi musa. Mi vida”. Ella no entendía por qué su marido se había parado y menos aún por qué sonreía mientras miraba unos libros, así que le dio un pequeño tirón de brazo para que continuasen con su paseo. Pero de repente él le dijo: “¿Sabes? Tú siempre serás mi musa, pues eres mi vida”. Ella soltó una carcajada frente a la cursilería de su marido, la cual siempre le sorprendía.
Hasta ese mismo 26 de noviembre no había vuelto a recordar aquella escena, pero allí estaba, de nuevo, frente al mismo escaparate, esta vez sola y con nuevos títulos expuestos delante de ella. Su mirada fue pasando por todos los libros, hasta que se detuvo frente a uno de ellos. “A ti, mi princesa”. Aquel título le provocó un vuelco en su interior, pues de repente era como si su marido estuviese allí repitiendo esas mismas palabras, mientras sus rostros se reflejaban en aquel viejo escaparate. Inconscientemente entró en la tienda y compró el libro.
Desde aquella tarde algo en ella cambió. Al llegar a su casa fue directamente a mirarse en el espejo roto de su habitación y vio reflejado lo que se asemejaba más a un espectro que a una mujer. Sus ojeras y sus huesos estaban más marcados de lo que lo estaban la última vez que consiguió mirarse en él. Entonces volvió a acordarse de su marido, de lo enfadado que estaría con su musa por haberse dejado tanto; y eso le causó una angustia que le hizo reaccionar. Aquel mismo día decidió empezar a cuidarse de nuevo, volver a cocinar. También pensó que los libros se convertirían en una forma de estar más cerca de su marido, ya que eran ellos los que lograban inspirarle a él, pues la lectura siempre fue su mayor afición.
Así, una nueva rutina llegó a la vida de Eva. Poco a poco fue perdiendo el miedo a enfrentarse sola a la noche y a soñar con él, fue consiguiendo aprovechar más los días y dedicarse a la escritura; escribiría un libro dedicado a su marido, pues él era su fuerza e inspiración. A partir de ese día, sus visitas a la biblioteca fueron cada vez más frecuentes, y así fue cómo se convirtió en “La Musa de la Biblioteca”, sumergida entre letras, puntos y comas."
Cada día se repetía la misma historia, el mismo final. Despejarse de los malos sueños le costaba demasiado, aquellas pesadillas le dificultaban mucho el dormir, por miedo a verse al otro lado, en alguna parte, llorando su ausencia; o lo que era peor, verle a él, haciendo alguna de las actividades que solía hacer en vida. Ese mismo miedo era el que le hacía despertarse repetidas veces a lo largo de la noche para descubrir que lo que estaba viviendo no era más que un sueño; un sueño demasiado esperado.
Cuando por fin conseguía levantarse, se limitaba a engañar a su estómago con cualquier comida rápida que encontrase en la nevera. La verdad que ya ni siquiera dedicaba tiempo a cocinar; su marido se había llevado con él todas sus ilusiones, todas sus ganas de hacer cosas, incluso su paciencia para dedicar horas y horas innovando recetas. Ya no tenía sentido, pues ya no tenía a nadie a quien cocinar; él nunca más probaría sus recetas. Esa dejadez era la causa de su pérdida de peso; ya ni siquiera se miraba al espejo para comprobar su estado; ya no le importaba su aspecto, ni siquiera su salud.
Sólo había un motivo para salir a la calle a diario, y ese era el paseo revitalizador por el Madrid de los Austrias, por aquellas calles por las que solían pasear juntos, cogidos de la mano.
Aquel 26 de noviembre, aunque ella no lo sabía, marcaría un nuevo comienzo. Dos horas eran las que llevaba caminando por las calles de siempre, buscando recuerdos, encontrando sonrisas, desprendiendo alguna lágrima también. Sin embargo, había algo en el ambiente que la impedía volverse a casa. En un momento dado, pasó por delante de una pequeña tienda de libros de segunda mano y una imagen se le vino a la memoria.
Un día del invierno anterior, habían estado juntos en ese mismo lugar; su marido se había detenido ante aquel escaparate al descubrir un libro que le llamó la atención. “Mi musa. Mi vida”. Ella no entendía por qué su marido se había parado y menos aún por qué sonreía mientras miraba unos libros, así que le dio un pequeño tirón de brazo para que continuasen con su paseo. Pero de repente él le dijo: “¿Sabes? Tú siempre serás mi musa, pues eres mi vida”. Ella soltó una carcajada frente a la cursilería de su marido, la cual siempre le sorprendía.
Hasta ese mismo 26 de noviembre no había vuelto a recordar aquella escena, pero allí estaba, de nuevo, frente al mismo escaparate, esta vez sola y con nuevos títulos expuestos delante de ella. Su mirada fue pasando por todos los libros, hasta que se detuvo frente a uno de ellos. “A ti, mi princesa”. Aquel título le provocó un vuelco en su interior, pues de repente era como si su marido estuviese allí repitiendo esas mismas palabras, mientras sus rostros se reflejaban en aquel viejo escaparate. Inconscientemente entró en la tienda y compró el libro.
Desde aquella tarde algo en ella cambió. Al llegar a su casa fue directamente a mirarse en el espejo roto de su habitación y vio reflejado lo que se asemejaba más a un espectro que a una mujer. Sus ojeras y sus huesos estaban más marcados de lo que lo estaban la última vez que consiguió mirarse en él. Entonces volvió a acordarse de su marido, de lo enfadado que estaría con su musa por haberse dejado tanto; y eso le causó una angustia que le hizo reaccionar. Aquel mismo día decidió empezar a cuidarse de nuevo, volver a cocinar. También pensó que los libros se convertirían en una forma de estar más cerca de su marido, ya que eran ellos los que lograban inspirarle a él, pues la lectura siempre fue su mayor afición.
Así, una nueva rutina llegó a la vida de Eva. Poco a poco fue perdiendo el miedo a enfrentarse sola a la noche y a soñar con él, fue consiguiendo aprovechar más los días y dedicarse a la escritura; escribiría un libro dedicado a su marido, pues él era su fuerza e inspiración. A partir de ese día, sus visitas a la biblioteca fueron cada vez más frecuentes, y así fue cómo se convirtió en “La Musa de la Biblioteca”, sumergida entre letras, puntos y comas."
FIN
domingo, 14 de diciembre de 2008
perdones y noticias
Me gustaría pedir perdón a aquellas personas que quizá me visiten con cierta frecuencia esperando encontrar algo nuevo, alguna nueva palabra que le regale un atisbo de esperanza, de complicidad, o de frescura. Ya he dicho varias veces, creo, que en los últimos tiempos, meses o, incluso, años, he perdido esa capacidad de escribir casi a diario, esa inspiración. Aunque bueno, más bien, no creo que la haya perdido, seguramente sólo esté agazapada entre otros quéhaceres esperando que vuelva a contar con ella, pues la verdad es algo que me calma y que, a la vez, llena mis sentidos.
Cada vez que os leo a alguno de vosotros, que es más frecuente de lo quizá penseis, mis ganas de expresarme se ven reavivadas, pero muchas veces no encuentro las palabras adecuadas y mis ganas se quedan en eso, en un simple intento de decir algo.
Desde aquí os aviso que me he propuesto dar vida a las letras más a menudo, sorprenderme plasmando mis ideas en papel como antes hacía y sorprenderos a vosotros también con ellas...
[Pronto tendreis la primera sorpresa]
Cada vez que os leo a alguno de vosotros, que es más frecuente de lo quizá penseis, mis ganas de expresarme se ven reavivadas, pero muchas veces no encuentro las palabras adecuadas y mis ganas se quedan en eso, en un simple intento de decir algo.
Desde aquí os aviso que me he propuesto dar vida a las letras más a menudo, sorprenderme plasmando mis ideas en papel como antes hacía y sorprenderos a vosotros también con ellas...
[Pronto tendreis la primera sorpresa]
jueves, 16 de octubre de 2008
miércoles, 10 de septiembre de 2008
O no...
Quizá no sea verdad que estemos a tiempo,
quizá ni siquiera quiera estarlo,
quizá empiezo a ver que la esperanza es lo último que se pierde,
y quizá ya la haya perdido.
Y quizá también empiezo a entender que nuestra puerta está más cerrada que nunca...
pero no me importa
porque ahora, y sólo ahora, me siento con más ganas que nunca de abrir nuevas puertas,
de probar nuevos caminos,
de sentir nuevas vivencias...
quizá ni siquiera quiera estarlo,
quizá empiezo a ver que la esperanza es lo último que se pierde,
y quizá ya la haya perdido.
Y quizá también empiezo a entender que nuestra puerta está más cerrada que nunca...
pero no me importa
porque ahora, y sólo ahora, me siento con más ganas que nunca de abrir nuevas puertas,
de probar nuevos caminos,
de sentir nuevas vivencias...
martes, 2 de septiembre de 2008
Todavía estamos a tiempo
Déjate de dudas,
de si me quieres o no,
de si hubo una vez,
de lo que queda hoy.
Deja de alejarte,
deja de pensar,
que todavía estamos a tiempo
de mirarnos por última vez.
Y dirás-, "para qué vernos por última vez"
y la respuesta no es otra que esta:
"Mirarte por última vez,
es la única forma de saber si te he dejado de querer"
de si me quieres o no,
de si hubo una vez,
de lo que queda hoy.
Deja de alejarte,
deja de pensar,
que todavía estamos a tiempo
de mirarnos por última vez.
Y dirás-, "para qué vernos por última vez"
y la respuesta no es otra que esta:
"Mirarte por última vez,
es la única forma de saber si te he dejado de querer"
jueves, 28 de agosto de 2008
a ti, chico del tren...
Nos vemos cada mañana; tú comienzas tu día y yo vuelvo del trabajo. Yo, como no me gustan las rutinas, me siento cada día en un asiento, me cambio de vagón. Y tú, tú siempre me sigues. Unas veces te sientas en frente mía, y te quitas los cascos al saludarme quizá porque te apetece hablar un rato, amenizándonos así el trayecto. Te veo de reojo buscar el momento de empezar a hablar, pero los nervios me hacen hacerme la tonta y evitar la conversación. Otras veces, supongo que cansado de que maneje este juego a mi antojo, te cambias de lugar, a unos asientos de distancia (como hoy, justo cuando estaba lanzada a hablarte); pero siempre estás ahí, pase lo que pase, dispuesto a despedirte hasta el día siguiente antes de bajarte, dispuesto a darme los buenos días.
Siento ser tan antipática a veces, sacando mi libro del bolso, o esquivando la mirada, haciendo así que te pongas de nuevo los cascos; pero bastó una conversación para que supieras demasiado de mí, y a mí me entró un miedo extraño, miedo a seguir contándote cosas, miedo a saber de tí para luego marcharme a otra ciudad.
Pronto dejaremos de cruzarnos cada día, y ni siquiera llegarás a leer ésto. Aún así te doy las gracias, gracias por haber estado ahí, en las mañanas de Barcelona... Siento no habernos dicho hasta pronto... Qué vaya bien!
Siento ser tan antipática a veces, sacando mi libro del bolso, o esquivando la mirada, haciendo así que te pongas de nuevo los cascos; pero bastó una conversación para que supieras demasiado de mí, y a mí me entró un miedo extraño, miedo a seguir contándote cosas, miedo a saber de tí para luego marcharme a otra ciudad.
Pronto dejaremos de cruzarnos cada día, y ni siquiera llegarás a leer ésto. Aún así te doy las gracias, gracias por haber estado ahí, en las mañanas de Barcelona... Siento no habernos dicho hasta pronto... Qué vaya bien!
lunes, 25 de agosto de 2008
al amor, en tiempos de oro
sé que andas en alguna parte, que quizá otros ojos te estén mirando en estos momentos de manera un tanto especial (tú siempre miras de manera especial), que quizá los tuyos y los suyos compartan algo más que un sol de medianoche.
puede que los míos te busquen y no te encuentren. pero te encontrarán.
sé que no puedes estar muy lejos, que no has podido irte para no regresar jamás. volverás, que las huellas de tus dedos no sobrevivirán si no hay nadie que las lea, que las palpe para no olvidarlas jamás, para no dejarte escapar.
puede que las huellas de los míos no estén siendo descifradas. pero lo serán.
no puedo ponerte nombre de persona, aunque quisiera, pero sé que pronto también podré llamarte por tu nombre, y por el suyo...porque eres lo más grande...
puede que los míos te busquen y no te encuentren. pero te encontrarán.
sé que no puedes estar muy lejos, que no has podido irte para no regresar jamás. volverás, que las huellas de tus dedos no sobrevivirán si no hay nadie que las lea, que las palpe para no olvidarlas jamás, para no dejarte escapar.
puede que las huellas de los míos no estén siendo descifradas. pero lo serán.
no puedo ponerte nombre de persona, aunque quisiera, pero sé que pronto también podré llamarte por tu nombre, y por el suyo...porque eres lo más grande...
domingo, 3 de agosto de 2008
sin saber por qué
ayer fue un día de esos en los que de repente, y sin saber por qué, distintos hechos ocurrieron en el mismo momento haciendo que el tiempo se parase. el encontrarme sola en casa, con tiempo para pensar. el recibir las palabras de tres amigos del mismo grupo, amigos que no puedo ver día a día, pues cada uno se encuentra en una parte del mundo. hubo palabras sentidas, palabras proponiendo nuestro reencuentro, palabras de una de ellas recordándome que ayer, justo ayer, hacía un año que nos conocimos, un año de que una de las experiencias más importantes de mi vida comenzase. y ahora, un año después, queda ya muy atrás, aunque el recuerdo siga vivo. y también volví a sentir la necesidad de levantarme a escribir sentimientos cuando estaba casi dormida, lo cual no me pasaba desde hacía meses.
ayer también me volví a acordar de ti, después de un cierto tiempo. otra vez la casualidad quiso que encontrase una actualización tuya en el fotolog, después de casi un año sin actualizar, después de mucho tiempo sin revivir. el ver tu mirada de nuevo no me dejó indiferente, me hizo sentir algo que no sé muy bien explicar, pues tampoco puedo decir que fuera lo que sentía antes cada vez que te veía en alguna foto.
unos días antes se cumplió un año desde aquel mágico día en el que compartimos prácticamente todas las fases del día, la mañana, el mediodía, el atardecer, el anochecer, y el amanecer si hubiésemos hecho caso a nuestras ganas del otro, aunque casi lo vivimos juntos pues estuvimos hablando casi toda la noche, mientras yo hacía la maleta y me preparaba para mi marcha, mientras tú entendías, según decías, que me marchara, pero te tocaba hondo mi partida.
fue hace un año cuando nos separamos y, creo y espero que inconscientemente, todo empezó a cambiar. te alejaste (no sé si para siempre) porque no soportabas el tenerme tan lejos, 2500km que soñamos muchas veces en recorrer cualquiera de los dos para reencontrarnos, 2500km que no consiguieron apagar mi llama. se apagó por otras razones, no por la distancia.
no me arrepiento de nada, pues nunca me he arrepentido de mis decisiones porque, como alguien me enseñó una vez, vale más arrepentirse de lo que haces que no de lo que no has hecho. sin embargo, a veces me da por pensar si, en aquel momento, hubiese cambiado la decisión que había tomado meses antes y hubiese decidido quedarme contigo, las cosas hubiesen cambiado de la misma manera. sé que igual no hubiese sido, habríamos vivido muchos más momentos juntos, nos habríamos conocido un poco (o bastante) más, quizá seguiríamos juntos (o quizá no), pero también me hubiese perdido muchas otras cosas que he vivido y aprendido solo por el hecho de no estar contigo, por lo que no puedo arrepentirme de haberme ido aquel día. tampoco puedo, ni quiero, culparnos de nada; ni a ti por actuar de aquella manera, ya que fue unida a mi decisión, ni a mi por hacer lo que debía, pues era algo que llevaba años buscando, una oportunidad.
hoy por hoy, tengo muy claro que las oportunidades sólo vienen una vez, más adelante vendrán otras, diferentes (éso seguro), pero las que vienen lo hacen de manera única.
hace un año, me surgieron dos oportunidades muy importantes para mí, por no decir las más importantes, un amor y un trabajo. tuve que decantarme por una de ellas. normalemente me dejo llevar por el corazón, en aquella ocasión también lo hice, pues aunque elegí el trabajo me llevé al amor conmigo, a pesar de la distancia seguimos juntos por un tiempo. no sé qué hubiera pasado de haberme quedado con la otra, éso ya me da igual. sé lo que pasó por hacer lo que en ese momento creía que era lo correcto, y como confío en el amor sé que volverá, aunque sea con otro cuerpo.
y, sin saber por qué, hoy te he vuelto a nombrar...
ayer también me volví a acordar de ti, después de un cierto tiempo. otra vez la casualidad quiso que encontrase una actualización tuya en el fotolog, después de casi un año sin actualizar, después de mucho tiempo sin revivir. el ver tu mirada de nuevo no me dejó indiferente, me hizo sentir algo que no sé muy bien explicar, pues tampoco puedo decir que fuera lo que sentía antes cada vez que te veía en alguna foto.
unos días antes se cumplió un año desde aquel mágico día en el que compartimos prácticamente todas las fases del día, la mañana, el mediodía, el atardecer, el anochecer, y el amanecer si hubiésemos hecho caso a nuestras ganas del otro, aunque casi lo vivimos juntos pues estuvimos hablando casi toda la noche, mientras yo hacía la maleta y me preparaba para mi marcha, mientras tú entendías, según decías, que me marchara, pero te tocaba hondo mi partida.
fue hace un año cuando nos separamos y, creo y espero que inconscientemente, todo empezó a cambiar. te alejaste (no sé si para siempre) porque no soportabas el tenerme tan lejos, 2500km que soñamos muchas veces en recorrer cualquiera de los dos para reencontrarnos, 2500km que no consiguieron apagar mi llama. se apagó por otras razones, no por la distancia.
no me arrepiento de nada, pues nunca me he arrepentido de mis decisiones porque, como alguien me enseñó una vez, vale más arrepentirse de lo que haces que no de lo que no has hecho. sin embargo, a veces me da por pensar si, en aquel momento, hubiese cambiado la decisión que había tomado meses antes y hubiese decidido quedarme contigo, las cosas hubiesen cambiado de la misma manera. sé que igual no hubiese sido, habríamos vivido muchos más momentos juntos, nos habríamos conocido un poco (o bastante) más, quizá seguiríamos juntos (o quizá no), pero también me hubiese perdido muchas otras cosas que he vivido y aprendido solo por el hecho de no estar contigo, por lo que no puedo arrepentirme de haberme ido aquel día. tampoco puedo, ni quiero, culparnos de nada; ni a ti por actuar de aquella manera, ya que fue unida a mi decisión, ni a mi por hacer lo que debía, pues era algo que llevaba años buscando, una oportunidad.
hoy por hoy, tengo muy claro que las oportunidades sólo vienen una vez, más adelante vendrán otras, diferentes (éso seguro), pero las que vienen lo hacen de manera única.
hace un año, me surgieron dos oportunidades muy importantes para mí, por no decir las más importantes, un amor y un trabajo. tuve que decantarme por una de ellas. normalemente me dejo llevar por el corazón, en aquella ocasión también lo hice, pues aunque elegí el trabajo me llevé al amor conmigo, a pesar de la distancia seguimos juntos por un tiempo. no sé qué hubiera pasado de haberme quedado con la otra, éso ya me da igual. sé lo que pasó por hacer lo que en ese momento creía que era lo correcto, y como confío en el amor sé que volverá, aunque sea con otro cuerpo.
y, sin saber por qué, hoy te he vuelto a nombrar...
jueves, 24 de julio de 2008
el ciclo (o ciclos) de la vida
tendemos a pensar que los cambios son malos, que que toda tu rutina cambie total,o parcialmente, no puede tener ningún sentido. pero lo tiene, es cierto que en un principio descoloca bastante, en ocasiones, pero todo ocurre por algo. quizá hoy no lo entiendas, no sepas encajar los palos de la vida, los fracasos, las decisiones que otras personas toman sin tenerte en cuenta, afectándote mucho más si cabe; pero de todo ello se aprende, es más, no sé por qué solemos aprender más de las cosas "malas" (o que no salen cómo nosotros quisiéramos), que de las que van sobre ruedas; será precisamente por éso, porque ante lo que no nos cuesta esfuerzo alguno pasamos como si nada.
sin embargo de ciclos está llena la vida y los ciclos se llaman así por algo, y pasar de uno a otro requiere un cambio, por mínimo que sea...
unos ciclos duran meses, años, otros tan solo días, horas. a veces esos ciclos más cortos forman parte de otro más duradero, otras veces son tan intensos, tan significativos que ellos por sí solos se valen para constituir una etapa de tu vida.
yo podría decir que mi último ciclo cambió, evolucionó en otro (me cuesta demasiado decir que se cerró) hace un mes, cuando cerré la puerta de la casa desde la que he soñado y vivido durante un año. dentro de ese periodo de tiempo he pasado por distintas etapas, unas mejores, otras peores, pero de todas ellas he aprendido muchísimo y, aunque en ocasiones pensé en tirar la toalla, aguanté, y esa decisión ha sido la que más me ha enseñado en mi vida, porque a partir de decidir quedarme y tirar del carro ha sido cuando empecé a ser consciente de lo que ello conllevaba, de los aprendizajes que estaba viviendo.
días antes de partir a Dinamarca, lugar en el que he vivido el año del que hablaba, empezó otro ciclo que sin duda cambió mi vida, al menos por un tiempo, no sé si para siempre. posiblemente ha sido uno de los ciclos que más me ha marcado y que me marque nunca, porque llevaba tatuada la palabra amor con letras gruesas, y el amor es un pilar en mi vida (como supongo que le ocurre a casi todo el mundo). no sé exactamente en qué momento se cerró ese ciclo, a veces (muchas) siento que sigue abierto, que aún existe un último capítulo en aquella historia, que quizá sea el primero de otro nuevo ciclo. pero eso no lo sabré de momento.
y todo este rollo venía porque esta mañana, que parecía que sería una más, igualita prácticamente al resto de mañanas del mes de julio, una llamada ha creado un nuevo ciclo, esta vez de los cortos, aunque quién sabe.
parece que la historia se repite, pues volveré un verano más a la misma ciudad que hace tres años, cuando una adolescente con ansias de locuras pero con pocas a sus espaldas y muchos miedos, se lanzaba a la aventura de irse a trabajar a otra gran ciudad, Barcelona. ahora, tres años después, con unas cuantas locuras realizadas, aún con miedos (aunque puede que alguno menos) y más responsabilidades, vuelvo a la misma ciudad, al mismo trabajo, supongo que con la misma gente, con los mismos (o parecidos) hábitos, a la misma casa. eso sí, con las mismas ganas, o más, y dispuesta a seguir creando ciclos.
y mientras... pensando y decidiendo cuál será el próximo, pues lo habrá, éso siempre...
[siento todo este rollo]
sin embargo de ciclos está llena la vida y los ciclos se llaman así por algo, y pasar de uno a otro requiere un cambio, por mínimo que sea...
unos ciclos duran meses, años, otros tan solo días, horas. a veces esos ciclos más cortos forman parte de otro más duradero, otras veces son tan intensos, tan significativos que ellos por sí solos se valen para constituir una etapa de tu vida.
yo podría decir que mi último ciclo cambió, evolucionó en otro (me cuesta demasiado decir que se cerró) hace un mes, cuando cerré la puerta de la casa desde la que he soñado y vivido durante un año. dentro de ese periodo de tiempo he pasado por distintas etapas, unas mejores, otras peores, pero de todas ellas he aprendido muchísimo y, aunque en ocasiones pensé en tirar la toalla, aguanté, y esa decisión ha sido la que más me ha enseñado en mi vida, porque a partir de decidir quedarme y tirar del carro ha sido cuando empecé a ser consciente de lo que ello conllevaba, de los aprendizajes que estaba viviendo.
días antes de partir a Dinamarca, lugar en el que he vivido el año del que hablaba, empezó otro ciclo que sin duda cambió mi vida, al menos por un tiempo, no sé si para siempre. posiblemente ha sido uno de los ciclos que más me ha marcado y que me marque nunca, porque llevaba tatuada la palabra amor con letras gruesas, y el amor es un pilar en mi vida (como supongo que le ocurre a casi todo el mundo). no sé exactamente en qué momento se cerró ese ciclo, a veces (muchas) siento que sigue abierto, que aún existe un último capítulo en aquella historia, que quizá sea el primero de otro nuevo ciclo. pero eso no lo sabré de momento.
y todo este rollo venía porque esta mañana, que parecía que sería una más, igualita prácticamente al resto de mañanas del mes de julio, una llamada ha creado un nuevo ciclo, esta vez de los cortos, aunque quién sabe.
parece que la historia se repite, pues volveré un verano más a la misma ciudad que hace tres años, cuando una adolescente con ansias de locuras pero con pocas a sus espaldas y muchos miedos, se lanzaba a la aventura de irse a trabajar a otra gran ciudad, Barcelona. ahora, tres años después, con unas cuantas locuras realizadas, aún con miedos (aunque puede que alguno menos) y más responsabilidades, vuelvo a la misma ciudad, al mismo trabajo, supongo que con la misma gente, con los mismos (o parecidos) hábitos, a la misma casa. eso sí, con las mismas ganas, o más, y dispuesta a seguir creando ciclos.
y mientras... pensando y decidiendo cuál será el próximo, pues lo habrá, éso siempre...
[siento todo este rollo]
jueves, 17 de julio de 2008
cuestión de prioridades
sentirse bien es una cuestión de prioridades. cuando te marcas altos objetivos, muchas veces inalcanzables, puede surgir una sensación de pérdida de tiempo, de sentirse inútil por no poder siquiera alcanzar lo que se quiere. sin embargo, cuando te propones disfrutar de cada pequeño paso, de cada pequeño detalle, de cada pequeño obstáculo superado que, a la larga, nos hará superar otros mayores, es entonces cuando uno se siente bien, lleno.
viernes, 20 de junio de 2008
qué raro es esto...
derepente un día te despiertas en otra cama, la tuya, esa que hace tiempo cambiaste por otra, la recuperas y te sientes rara y bien a partes iguales. te asomas al balcón y la gente que pasea por la calle habla un lenguaje que entiendes perfectamente. buscas cualquier cosa en la cocina y te equivocas de cajón, esperas encontrarlo dónde estaba la última vez que lo buscaste, pero de eso hace ya mucho tiempo, más bien hay mucha distancia, pues ya no es la misma casa, ya no es la vida que has vivido los últimos meses, ya no la compartes con la misma gente, ¿dónde se habrán metido? y descubres que cada una de las personas con las que hacías tu vida hasta tan sólo unas horas antes comienza un nuevo camino de forma independiente. te da pena porque sabes que nada será nunca lo mismo, no volvereis a compartir el mismo techo, ni los mismos planes. pero te da alegría saber que el mundo es más pequeño de lo que creías, que unas veces por casualidad y otras a propósito, volverás a cruzarte con ellas; alegría también por saber que tienes nuevas personas en tu vida con las que volverte a cruzar, que juntos habeis creado fuertes lazos. inseparables.
toda esa alegría no evita que siga siendo raro. el pensar en un pasado cercano y verlo tan lejano ya, pero a la vez sentirlo presente. que todo sea más fácil de lo que parecía que sería cuando estabas tan lejos y te planteabas este momento.
es tan raro caminar por inercia por lugares que no pisabas desde hacía mucho tiempo, algunos incluso nunca los llegaste a pisar, y sin embargo, ahora te resulta todo tan familiar, que cuesta creerlo.
supongo que esto se debe a que las ciudades siguen dentro de ti por siempre, como si alguien hubiese dibujado alguna vez un mapa de ellas en tu interior y no se borrase nunca.
toda esa alegría no evita que siga siendo raro. el pensar en un pasado cercano y verlo tan lejano ya, pero a la vez sentirlo presente. que todo sea más fácil de lo que parecía que sería cuando estabas tan lejos y te planteabas este momento.
es tan raro caminar por inercia por lugares que no pisabas desde hacía mucho tiempo, algunos incluso nunca los llegaste a pisar, y sin embargo, ahora te resulta todo tan familiar, que cuesta creerlo.
supongo que esto se debe a que las ciudades siguen dentro de ti por siempre, como si alguien hubiese dibujado alguna vez un mapa de ellas en tu interior y no se borrase nunca.
jueves, 12 de junio de 2008
y cuando decir adiós se antoja imposible
nunca me han gustado las despedidas; son un momento de la vida en el que nunca sé qué decir, me quedo en blanco.
"nos vemos a la vuelta", suelo decir cuando sé que es temporal. y ahora, sólo ahora, me doy cuenta de lo fácil que resultaba decir aquella frase. lo difícil es hablar cuando sabes que no volverás a ese lugar, que la gente de la que te despides tampoco lo hará, y que ese lugar dejará de ser lo que es porque el día que vuelvas, si es que lo haces, habrá cambiado tanto que ya no verás caras conocidas, sólo te cruzarás con recuerdos de lo que fue y dejó de ser.
es por eso que no me gusta volver a los lugares en los que he sido feliz, porque prefiero quedarme con aquel bonito recuerdo antes que taparlo con otros nuevos, aunque sean también buenos. pero todo depende de la compañia, pues si se vuelve con las mismas personas puede llegar a ser mucho mejor si cabe.
quizá esta vez lo mejor sea volverse a despedir como si fuéramos a vernos a la vuelta de las navidades o de cualquiera de nuestros viajes.
"nos vemos, pues, a la vuelta, hermanos"
"nos vemos a la vuelta", suelo decir cuando sé que es temporal. y ahora, sólo ahora, me doy cuenta de lo fácil que resultaba decir aquella frase. lo difícil es hablar cuando sabes que no volverás a ese lugar, que la gente de la que te despides tampoco lo hará, y que ese lugar dejará de ser lo que es porque el día que vuelvas, si es que lo haces, habrá cambiado tanto que ya no verás caras conocidas, sólo te cruzarás con recuerdos de lo que fue y dejó de ser.
es por eso que no me gusta volver a los lugares en los que he sido feliz, porque prefiero quedarme con aquel bonito recuerdo antes que taparlo con otros nuevos, aunque sean también buenos. pero todo depende de la compañia, pues si se vuelve con las mismas personas puede llegar a ser mucho mejor si cabe.
quizá esta vez lo mejor sea volverse a despedir como si fuéramos a vernos a la vuelta de las navidades o de cualquiera de nuestros viajes.
"nos vemos, pues, a la vuelta, hermanos"
miércoles, 11 de junio de 2008
y cuando llueve sobre mojado...
... y una ráfaga de viento amenaza con llevárselo todo por delante
es en ese momento, justo en ese,
cuando hay que volar con el paragüas,
protegerse contra el frío,
arroparse con sonrisas
y abrigarse con abrazos
es en ese momento, justo en ese,
cuando hay que volar con el paragüas,
protegerse contra el frío,
arroparse con sonrisas
y abrigarse con abrazos
miércoles, 28 de mayo de 2008
pause
dos siluetas fundiéndose en abrazos, compartiendo el mismo alma.
dos miradas fijas en la misma dirección, tan lejana pero tan alcanzable.
un reloj que se para justo en ese momento que, más que un momento, son muchos enmarcados en una misma historia. un recuerdo quizá ya demasiado olvidado. desgastado, más que olvidado, de tanto pensarlo.
felicidad compartida que parece infinita.
pause.
ah no, que éso no existe.
y las agujas del reloj vuelven a echar a andar, aunque nunca dejasen de hacerlo, o aunque quisiese que se parasen por un tiempo...
dos miradas fijas en la misma dirección, tan lejana pero tan alcanzable.
un reloj que se para justo en ese momento que, más que un momento, son muchos enmarcados en una misma historia. un recuerdo quizá ya demasiado olvidado. desgastado, más que olvidado, de tanto pensarlo.
felicidad compartida que parece infinita.
pause.
ah no, que éso no existe.
y las agujas del reloj vuelven a echar a andar, aunque nunca dejasen de hacerlo, o aunque quisiese que se parasen por un tiempo...
martes, 27 de mayo de 2008
cansancio
Casancio. Dices que te sientes cansado. ¿Cansado de qué? Cansado de todo.
Cansado de ver cómo marchitan las flores a pesar de ser el comienzo de la primavera. De no ser capaz de saciar tu sed de soñar despierto. De observar la vida pasar sin poder retener aquello por lo que luchaste, aquella persona por la que soñaste. Te sientes cansado de salir a la calle y ver caras tristes, almas que corren de aquí para allá sin saber muy bien qué es lo que persiguen, miradas caídas, sonrisas perdidas.
Yo no sé qué responder. Te entiendo, te digo, mientras intento cogerte la barbilla para que levantes la mirada y observes por un instante lo que pasa al otro lado de la calle. Entonces te encuentras a unos niños jugando con una pelota; se les ve felices - me dices. Luego descubres a una pareja mirándose - y a ellos también. Y cuando estás a punto de preguntar qué es lo que quería que vieses, ves a una mujer mayor que anda con bastón y que va sonriendo. Posiblemente esté pensando en su primera nieta, a la cual verá en cuestión de minutos y a la que podrá coger con sus débiles manos que se harán más fuertes que nunca. O quizá vaya pensando en algún recuerdo de hace algunos años, cuando era una adolescente que había dejado de creer en los sueños, pero que un día alguien supo levantarle la barbilla para que descubriese lo que había delante de ella. A partir de aquel momento nunca más dejó de soñar, porque gracias a aquella persona aquel día podría ver a su nieta.
¿Cruzamos?-me dijiste.Y allí nos plantamos, al otro lado de la calle, donde todo parecía más fácil, más accesible.
Cansado de ver cómo marchitan las flores a pesar de ser el comienzo de la primavera. De no ser capaz de saciar tu sed de soñar despierto. De observar la vida pasar sin poder retener aquello por lo que luchaste, aquella persona por la que soñaste. Te sientes cansado de salir a la calle y ver caras tristes, almas que corren de aquí para allá sin saber muy bien qué es lo que persiguen, miradas caídas, sonrisas perdidas.
Yo no sé qué responder. Te entiendo, te digo, mientras intento cogerte la barbilla para que levantes la mirada y observes por un instante lo que pasa al otro lado de la calle. Entonces te encuentras a unos niños jugando con una pelota; se les ve felices - me dices. Luego descubres a una pareja mirándose - y a ellos también. Y cuando estás a punto de preguntar qué es lo que quería que vieses, ves a una mujer mayor que anda con bastón y que va sonriendo. Posiblemente esté pensando en su primera nieta, a la cual verá en cuestión de minutos y a la que podrá coger con sus débiles manos que se harán más fuertes que nunca. O quizá vaya pensando en algún recuerdo de hace algunos años, cuando era una adolescente que había dejado de creer en los sueños, pero que un día alguien supo levantarle la barbilla para que descubriese lo que había delante de ella. A partir de aquel momento nunca más dejó de soñar, porque gracias a aquella persona aquel día podría ver a su nieta.
¿Cruzamos?-me dijiste.Y allí nos plantamos, al otro lado de la calle, donde todo parecía más fácil, más accesible.
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